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  • Writer's pictureVeronica Flamenco

María, la Mujer más poderosa del mundo

"María, la Mujer más poderosa del mundo" Ese fue el acertado título del cover de la revista secular National Geographic hace unos años atrás.


Lo que hizo poderosa a María no fue precisamente una carrera profesional ó política, la fortuna que acumuló, las iglesias que incendió, las revoluciones que lideró, los hijos a los que renunció, su soltería ó los hombres que manipuló. Todo lo contrario, su poder fue su debilidad. Debilidad entendida en el sentido sobrenatural. En su fragilidad (así como el más delicado cristal) se encuentra la fineza de su alma, su flaqueza para ser protegida, su pureza para ser preservada, su feminidad para ser complementada, su belleza para ser conocida, admirada, amada, y su humildad para ser esclava del Señor para que en Ella se hiciera la voluntad divina, convertirse en la Madre de Dios. Una Mujer en todo la extensión de la Palabra.


Con particular contemplación lo explica Alice Von Hildebrand en su libro "El privilegio de ser mujer":


"El privilegio de ser mujer es particularmente sobresaltado por el hecho de que María, la criatura más perfecta, fuese una mujer. Cada niña en su feminidad es como la Virgen María, nace con un velo misterioso que esconde sus órganos femeninos. Cada mujer tiene un vientre y esto es un privilegio porque fue un vientre femenino en donde el Salvador del mundo se escondió. Cada mujer tiene senos, y cada mujer debería de meditar en el hecho de que el Rey del universo fue amamantado por la criatura más santa de todas. Cada mujer amamantando a su hijo está haciendo exactamente lo que tomó lugar en Belén, Egipto y Nazaret hace muchos siglos atrás. Es por esto que su naturaleza femenina crea un profundo lazo entre la mujer y la Santísima Virgen, y por ello las mujeres están llamadas a imitar las virtudes de María y principalmente su radiante humildad."


Mientras el feminismo deforma, esclaviza y destruye a la mujer; el Cristianismo la libera, la exalta y la dignifica a través de la más hermosa de todas: María. Y no solo eso, la iglesia introdujo una oración bíblica repetida millones de veces al día por siglos en el que el órgano femenino por excelencia, el vientre, es exaltado "bendito el fruto de tu vientre, Jesús".


La mujer más femenina e irresistible es aquella que, como María, se reviste de humildad, se perfuma con el aroma de su pureza y adorna su rostro con una dulce sonrisa fruto de su unión con Dios. Ser mujer es un verdadero privilegio.


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